Desde el puerto de cruceros de Cannes, la excursión a Mónaco comienza con un cómodo traslado por la Costa Azul.
El recorrido ofrece vistas espectaculares del Mediterráneo y del perfil elegante del Principado.
La primera parada suele ser el mítico Casino de Monte Carlo, símbolo del glamour y la Belle Époque.
Sus jardines, salas y la plaza circundante evocan lujo, historia y cine.
Luego se asciende al casco antiguo para visitar el Palacio Principesco, residencia oficial de los Grimaldi.
Desde sus terrazas se contemplan el puerto y el tradicional cambio de guardia.
La Catedral de Mónaco completa la visita, sobria y luminosa.
En su interior descansa la tumba de Grace Kelly, un emotivo recuerdo de la princesa.