Visitar el Viejo Niza es sumergirse en el corazón histórico y más auténtico de la ciudad, donde cada rincón cuenta una historia. Sus calles estrechas y pavimentadas invitan a pasear sin prisa, rodeadas de fachadas coloridas y balcones llenos de flores. El ambiente es animado, con pequeños cafés, tiendas artesanales y mercados locales que reflejan la vida cotidiana. En medio de este laberinto encantador se encuentra la catedral Sainte Réparate, un magnífico ejemplo del estilo barroco. Su fachada elegante y su interior ricamente decorado impresionan a los visitantes. La catedral es un lugar de recogimiento y arte, dedicado a la patrona de la ciudad. Al visitarla, se puede admirar sus frescos, esculturas y su atmósfera solemne. El Viejo Niza combina historia, cultura y tradición en un espacio único. Pasear por sus calles es viajar al pasado. Sin duda, es una experiencia imprescindible para comprender el alma de Niza.